¿Cómo justificamos la implementación de las 5S?

Por José Sobrino Zimmermann

 

Para esto es necesario que revisemos un concepto muy importante: desperdicio. ¿Qué es un desperdicio? Usted estará pensando en todo lo que está mal utilizado y quizás le vendrán a la mente imágenes como pérdidas de tiempo, gasto inútil de energía, etc. Es correcto estos son algunos ejemplos de desperdicios, sin embargo me gusta más esta definición: “Desperdicio es toda actividad que no agrega valor”, y “agrega valor solo lo que el cliente está dispuesto a pagar”, es decir si el cliente no lo paga, no agrega valor, y si no agrega valor es un desperdicio.

Esta definición nos permitirá ser mucho más agudo en la percepción que tendremos de nuestro entorno, es decir ahora cuando vemos una línea de producción con operarios diremos con justicia que el trabajo que están realizando agrega valor, ya que los clientes pagan por productos terminados y no a medio hacer. Sin embargo si en esta empresa los operarios no fueron bien elegidos y esto requiere mucha supervisión para que no bajen el ritmo del trabajo, entonces en este caso esa labor de supervisión no agrega valor ya que el cliente no estará dispuesto a pagar ese trabajo, por lo tanto lo que está haciendo el supervisor será un desperdicio.

En conclusión hay muchas labores en nuestras empresas que no agregan valor, sin embargo el no percibirlas adecuadamente, nos hace parecer que todo anda bien, entonces esto se convierte en el principal inconveniente para detectar y eliminar desperdicios; se demuestra que estos desperdicios ocultos son los más costosos para las organizaciones.

Cerramos este artículo con este ejemplo: